Un caso real gestionado por GRUPO ENCLAVE que demuestra por qué es tan importante reclamar cuando una baja médica debería reconocerse como accidente de trabajo.

En GRUPO ENCLAVE solemos explicar trámites y procedimientos de forma clara, con ejemplos prácticos y consejos. Pero hoy queremos hacer algo distinto. Con el permiso de nuestro cliente, compartimos una historia real que empezó en marzo de 2023 y que no se resolvió hasta el verano de 2025. Una historia que refleja muy bien por qué el cambio de contingencia puede marcar la diferencia entre cobrar lo mínimo o recibir lo que de verdad corresponde.

Ha sido un proceso largo, lleno de espera, con momentos de impotencia y también de lucha, pero finalmente con un desenlace justo.

EL INICIO: TRABAJO PRECARIO Y CERO PREVENCIÓN

Nuestro cliente había conseguido un contrato a través de una ETT para trabajar en el almacén de una fábrica. Su función era sencilla en teoría: trasladar materiales de un lugar a otro. En la práctica, cada jornada significaba levantar y mover a mano pesos descomunales, una y otra vez.

La prevención de riesgos laborales brillaba por su ausencia. No había medidas de apoyo, la maquinaria de ayuda apenas se utilizaba y, cuando se estropeaba, eran los trabajadores los que tenían que suplirla con su propio cuerpo. Aunque joven, la exigencia física terminó pasándole factura.

Un día, después de levantar un gran peso (porque, para colmo, la elevadora estaba rota) empezó a sentir un dolor intenso en el pecho.

La reacción de la empresa fue tan sorprendente como irresponsable. La delegada de prevención le dijo que “seguramente era una contractura” y poco más. El dolor era insoportable, así que pidió asistencia médica. La respuesta: Nada de ambulancia, lo metieron en un taxi y lo enviaron solo al hospital de la mutua.

Allí comprobaron que no tenían medios para atenderlo y lo derivaron al hospital público. Fue entonces cuando se descubrió el diagnóstico: neumotórax.

QUÉ ES UN NEUMOTÓRAX Y POR QUÉ IMPORTA

Un neumotórax ocurre cuando entra aire en el espacio entre el pulmón y la pleura, lo que provoca que el pulmón colapse parcial o totalmente. Puede producirse tras un golpe, un accidente o, como en este caso, por un sobreesfuerzo físico continuado cargando grandes pesos.

Nuestro cliente tuvo que ser operado de urgencia para resolverlo. Un problema grave, con riesgo vital si no se actúa a tiempo.

LO INCREÍBLE: DECLARADO COMO ENFERMEDAD COMÚN

A pesar de que ocurrió durante la jornada laboral, en el lugar de trabajo y a raíz de un esfuerzo físico exigido por sus funciones, los servicios de salud calificaron la baja como enfermedad común.

¿La diferencia? Abismal.

  • Con enfermedad común, la prestación económica es menor y el trabajador recibe menos cobertura.
  • Con accidente laboral, el trabajador cobra más (en muchos convenios, como en su caso, incluso el 100% del salario) y además se reconocen todas las prestaciones adicionales ligadas a la contingencia profesional.

Y ahí es donde entra la figura clave: el cambio de contingencia.

EL CAMBIO DE CONTINGENCIA: UN TRÁMITE ESENCIAL

Cuando un trabajador considera que su baja está mal reconocida, puede solicitar al INSS que revise la contingencia. Es decir, que cambie el motivo de la baja: de enfermedad común a accidente de trabajo (o viceversa, en algunos casos).

Este trámite puede parecer burocrático, pero en realidad es la clave para que el trabajador no pierda derechos. En GRUPO ENCLAVE lo vemos constantemente: Un mismo problema de salud puede implicar cobrar cientos de euros menos cada mes si no se reconoce como lo que realmente es, y más como ocurrió en este caso, cuando la baja médica se espera que sea prolongada.

LA RECLAMACIÓN: PACIENCIA INFINITA

En cuanto nuestro cliente nos contactó, nos pusimos en marcha. Tramitamos la solicitud de cambio de contingencia, recopilamos todos los informes médicos, hicimos escritos explicativos y empezamos el seguimiento del expediente ante el INSS.

En algunos casos, como nos suele ocurrir, la resolución llega en uno o dos meses. Pero este no fue el caso. Aquí el proceso se atascó, y mucho. Más de dos años de espera, llamadas constantes, escritos adicionales… mientras el expediente permanecía sin respuesta y el trabajador ya había retomado su vida laboral en otro empleo, pero seguía sin un reconocimiento justo de lo ocurrido.

No podemos ocultar lo frustrante que fue. Lo hemos dicho muchas veces: Cuando la administración se retrasa, quien lo paga es el trabajador.

Finalmente, en el verano de 2025, el INSS resolvió. Y resolvió como debía: El neumotórax fue reconocido como accidente de trabajo.

EL DESENLACE: RECLAMAR LO QUE CORRESPONDÍA

El siguiente paso fue reclamar los pagos que correspondían tanto a la empresa como a la mutua, porque ambas tenían responsabilidades en este caso. Conviene recordar que ya en 2023, cuando el contrato con la ETT terminó estando de baja, desde GRUPO ENCLAVE habíamos tramitado el pago directo de la prestación para que el trabajador no quedara desprotegido. Por eso, una vez reconocida la contingencia como accidente laboral, hubo que reclamar nuevamente, esta vez para que se abonaran las diferencias económicas derivadas de ese reconocimiento, tanto a la empresa, por el tiempo que estuvo contratado estando de baja médica, como a la mutua, por el tiempo de pago directo.

Finalmente, percibió todas las cantidades pendientes, incluyendo la mejora de convenio por parte de la empresa, que en su caso cubría el 100% del salario por accidente de trabajo. Algo que nunca habría recibido de haberse quedado como enfermedad común.

Y aquí hay un aspecto vital que merece la pena destacar: Aunque la resolución tardó más de dos años, lo decisivo fue que la solicitud se hizo en tiempo. A la hora de reclamar los pagos (especialmente frente a la mutua, que fue la que más problemas puso), se nos exigió demostrar la fecha de presentación de la solicitud. La jurisprudencia es clara en este punto: Lo que importa es el momento en que se solicita el cambio de contingencia, no cuándo se resuelve.

Esto significa que, si se pide fuera de plazo (tres meses después del accidente), no se reconocen los efectos económicos. En este caso, haber actuado con rapidez fue lo que permitió al trabajador recuperar todo lo que le correspondía desde el primer día de su baja.

UNA HISTORIA CON FINAL FELIZ, PERO DEMASIADO LENTA

El caso terminó bien, pero no debería haber tardado más de dos años en resolverse. En todo ese tiempo, nuestro cliente tuvo que afrontar una operación grave, una baja médica prolongada, denuncias a Inspección de Trabajo por la ausencia de prevención de riesgos y, sobre todo, la incertidumbre de no saber si recibiría lo que le correspondía por derecho.

Situaciones como esta ponen de relieve algo fundamental: la burocracia y los retrasos administrativos no son simples inconvenientes, son problemas que impactan directamente en la vida de las personas. Cada mes de espera es un mes de inseguridad económica, de preocupación añadida a un problema de salud que ya de por sí es bastante duro.

En GRUPO ENCLAVE lo tenemos claro: el cambio de contingencia no es un trámite menor ni un papel más en la administración. Es un mecanismo esencial para proteger a los trabajadores, asegurar que reciban la cobertura que merecen y equilibrar una balanza que muchas veces se inclina en contra del empleado.

Este caso demuestra que reclamar merece la pena, aunque sea un camino largo. Hacerlo a tiempo, insistir y no rendirse es lo que marca la diferencia entre estar desprotegido o contar con el respaldo económico y legal necesario para poder recuperarse con dignidad. Porque detrás de cada expediente hay una persona, una familia y un futuro que no puede esperar indefinidamente a que la administración decida.

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3 respuestas a «Cuando una enfermedad común no lo es: La historia de un cambio de contingencia que tardó más de dos años»

  1. Avatar de
    Anónimo

    ¡Esto es una auténtica vergüenza! ¡Más de dos años esperando para que le reconozcan lo que le corresponde por un accidente laboral! Mientras tanto, el trabajador tiene que lidiar con su salud, la burocracia, y la incertidumbre económica. ¿Y qué hacen las administraciones? ¡Se saltan los plazos cuando les da la gana! La diferencia entre que lo reconozcan como accidente o enfermedad común es abismal, y todo esto por un error administrativo. ¡Es inaceptable! Que un trabajador tenga que luchar durante años por lo mínimo es una burla, un reflejo de lo mal que funciona el sistema. ¡Es hora de que se pongan las pilas y dejen de jugar con la vida de la gente!

    1. Avatar de Marcos
      Marcos

      Sinceramente, en situaciones así deberían pagar al trabajador alguna cantidad por demora en el servicio… Es de cabeza que si se han pasado tanto tiempo el plazo, tengan que indemnizarte

  2. Avatar de Guillermo
    Guillermo

    Muchas gracias a grupo enclave 👏👏 la verdad que con todo el tiempo que pasó no estaba seguro de que llegaría a cobrar la diferencia de salario…ya que después de 2 años aún seguían el proceso en estudio y parecía que nadie hacía nada, hasta que esta asesoría de profesionales me ayudó y puso las cosas claras por qué ya no sabia que más hacer😡😡

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